jueves, 29 de noviembre de 2018

LA BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO EN FAMILIA. ORACIÓN DE BENDICIÓN







La bendición de una Corona de Adviento tiene lugar el primer domingo de Adviento o en la noche antes del primer domingo de Adviento.

La celebración de Adviento implica pasar un tiempo de preparación espiritual para la venida de Jesucristo en la Navidad.

En el cristianismo occidental, el tiempo de Adviento comienza cuatro domingos antes del día de Navidad, o el domingo, que cae más cercano al 30 de noviembre y dura hasta la víspera de Navidad, o el 24 de diciembre.

La palabra "Adviento" proviene del Latín: "adventus", que significa "llegada" o "venida", sobre todo de algo que tiene gran importancia, y para nosotros, el nacimiento del Salvador es algo de muchísima importancia.

El uso de la Corona de Adviento es una práctica tradicional que ha encontrado su lugar en la Iglesia y en el hogar en el tiempo de Adviento.

La bendición de una Corona de Adviento tiene lugar el primer domingo de Adviento o en la noche anterior a este

Cuando la bendición de la Corona de Adviento se celebra en el hogar, es apropiado que sea bendecido por el padre o por la madre o ambos inclusive.

Oración de Bendición de la Corona de Adviento

Lo primero que todos hacer es la señal de la cruz, luego el Guía toma la palabra y dice:

Nuestro auxlio está en el nombre del Señor.

Todos responden: ¡Quién hizo el cielo y la tierra!

Luego de esto, el guía debe leer un fragmento de las Sagradas Escrituras. Entre ellas puede escoger:

Isaías 9,1-2.5-6:

"El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín... Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz". Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto"

Isaías 63,16-17.19:

"Porque Tú eres nuestro padre, porque Abraham no nos conoce, ni Israel se acuerda de nosotros. ¡Tú, Señor, eres nuestro padre, "nuestro Redentor" es tu Nombre desde siempre! ¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia!... ¡Desde hace mucho tiempo, tú no nos gobiernas, y ya no somos llamados por tu Nombre! ¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían delante de Ti"

Isaías 64,2-7:

"Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos. Confesión de los pecados y súplica. Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti. Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento. No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque Tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas. Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tu, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos!”

Al terminar la Lectura, el Guía debe cooncluir diciendo:"Palabra del Señor"

Todos responden: ¡Amén! Gracias Señor

Con las manos juntas, el Guía dice la siguiente oración:

Señor Dios nuestro, Te alabamos por tu Hijo, Jesucristo: Él es Emmanuel, la esperanza de los pueblos, Él es la sabiduría que enseña y nos guía, Él es el Salvador de todas las naciones. Señor Dios, deja que tu bendición venga sobre nosotros mientras encendemos las velas de esta corona. Que la corona y su luz sean signos de la promesa de Jesucristo para traernos la salvación. Que él venga pronto y no se demore. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor."

Todos responden: ¡Amén!

Al concluir esta bendición, pueden colocar una canción de preparación para el Adviento para los niños.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales



Fuente:

pildorasdefe.net

miércoles, 28 de noviembre de 2018

ADVIENTO




El Adviento es un tiempo de preparación para recibir la Navidad, donde celebramos el nacimiento de Jesucristo; y para vivirlo correctamente, es que el Vaticano ha elaborado una serie de recomendaciones.

Las recomendaciones que presentamos a continuación figuran en el Capítulo IV del Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede y publicado en el año 2002.


1.- Meditar sobre la fe y humildad de María



El Vaticano recordó que durante el Adviento “la Liturgia celebra con frecuencia y de modo ejemplar a la Virgen María”, especialmente en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, que se celebra el 8 de diciembre.

Por ello invita a reflexionar sobre “la actitud de fe y de humildad con que María de Nazaret se adhirió, total e inmediatamente, al proyecto salvífico de Dios”. La Santa Sede recomendó rezar la Novena a la Inmaculada Concepción. Esta inició el 29 de noviembre.


2.- No caer en el consumismo           



La Santa Sede advirtió que en la actualidad los valores del Adviento se ven “amenazados por la costumbre de convertir la preparación a la Navidad en una ‘operación comercial’, llena de propuestas vacías, procedentes de una sociedad consumista”.

Por ello, recomendaron orar y meditar para no olvidar el sentido del Adviento y celebrar el nacimiento de Jesús “en un clima de sobriedad y de sencillez alegre, y con una actitud de solidaridad para con los pobres y marginados”.


3.- Que toda la familia arme el pesebre de Belén



La Santa Sede recomendó que toda la familia participe en el armado del pesebre porque es una oportunidad para que “entren en contacto con el misterio de la Navidad”.

Invitaron a que “se recojan en un momento de oración o de lectura de las páginas bíblicas referidas al episodio del nacimiento de Jesús”.


4.- Rezar la Novena de Navidad



El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia indica que la Novena de Navidad es un ejercicio de piedad valioso que ayuda a preparar el corazón en los días previos a la celebración del nacimiento del Niño Jesús.

Destacaron que es una práctica antigua que “nació para comunicar a los fieles las riquezas de una Liturgia a la cual no tenían fácil acceso”.

La Novena de Navidad inicia el 16 de diciembre y termina el 24 de diciembre. 


5.- Profundizar en las lecturas bíblicas que invitan a la conversión



La Santa Sede recomendó profundizar en los pasajes bíblicos que se leerán durante el Adviento porque invitan a la conversión “mediante la voz de los profetas y sobre todo de Juan Bautista”.

Recordaron que “Dios mantenía, mediante las profecías, la esperanza de Israel en la venida del Mesías” y que “está sólidamente enraizada en el pueblo cristiano la conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador”.


6.- Participar en el rezo de la Corona de Adviento y las Posadas 



El Vaticano indicó que el rezo de la corona y el encendido de sus cuatro velas se ha “convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos”.

Destacaron que en el encendido de cada vela, correspondiente a los cuatro domingos de Adviento, se recuerdan “las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo”. 

También invitaron a participar en la celebración de las “Posadas”, una “tradición española y latinoamericana” que representa “el camino de José y María hacia Belén, y su búsqueda de un lugar acogedor para el nacimiento de Jesús”.







Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales


Fuente: aciprensa.com

jueves, 22 de noviembre de 2018

FIESTA DE CRISTO REY





La Fiesta de Cristo Rey es una festividad religiosa que originalmente fue promulgada por el Romano Pontífice Pío XI el día 11 de diciembre de 1925 a través de su encíclica Quas primas, al conmemorar un año Jubilar, el XVI centenario del I Concilio Ecuménico de Nicea (que definió y proclamó el dogma de la consubstancialidad del Hijo Unigénito con el Padre, además de incluir las palabras...y su reino no tendrá fin, en el Símbolo o "Credo Apostólico", promulgando así la real dignidad de Cristo) estableciendo para su celebración el último domingo de octubre, es decir el inmediatamente anterior al día de Todos los Santos (1 de noviembre).​ 



Tras la reforma litúrgica de San Pablo VI en 1969, la fiesta cambia de nombre, llamándose Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, y pasando a celebrarse al último domingo del Año litúrgico del rito romano.



 Por lo tanto, su fecha varía u oscila entre los días 20 y 26 de noviembre.



 Pero los católicos tradicionalistas siguen usando el antiguo calendario del rito romano.



El sacerdote catalán José Gras y Granollers, preceptor de los hijos de los marqueses de Peñaflor y fundador de las Hijas de Cristo Rey, celebró en la parroquia de Santa María de Écija un triduo solemne a la Realeza de Cristo, siendo éste el primer culto público en el mundo que se realizó en honor a Cristo Rey.



Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo.


 Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: 



"Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). 



Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado.


Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce.







Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuentes:

 wikipedia.org

aciprensa.com

viernes, 16 de noviembre de 2018

18 DE NOVIEMBRE, II JORNADA MUNDIAL DE LOS POBRES 2018





El domingo XXXIII del Tiempo Ordinario de la liturgia se celebrará la Jornada Mundial de los Pobres instituida por el Papa. 



"Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad."



Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” es el lema para la II Jornada Mundial de los pobres que se celebra el 18 de noviembre.




Una jornada en la que Papa nos invita “a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6, 1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización”.



“Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que, tendiendo recíprocamente las manos, uno hacia otro, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, hace activa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en el camino hacia el Señor que viene”.




Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuentes:

conferenciaepiscopal.es

wikipedia.org

lunes, 12 de noviembre de 2018

ORACIÓN DEL POBRE







PADRE, soy pobre y como pobre te pido: concédeme la gracia de permanecer alegre en mi pobreza, de ser capaz de hacer silencio, para escuchar a los que son más pobres que yo, de exultar de gozo de ser pobre con y por cada pobre, como Tu Hijo y mi Hermano Jesús, y de hacer sólo Tu voluntad





JESUCRISTO,ayúdanos a comprender la bienaventuranza de la mansedumbre, a responder y ayudar a liberar a todo hermano oprimido, sin hacer distinción de color, raza o religión. Maestro humilde, que habitas escondido en cada abandonado, en el niño despreciado, en el anciano sólo, en la familia sin hogar y sin pan, en el migrante refugiado, en el adicto y en la prostituta, en el joven que busca un camino, en cada persona más necesitada que nosotros, Te pedimos por todos estos, por todos nosotros: recuerda que somos uno en Ti, tu único cuerpo, abre nuestros ojos, sana nuestras heridas y, entonces, en todo y en todos, encontraremos la ocasión de reconocerte y amarte, entregándonos como Tú, pan partido y compartido.





ESPÍRITU SANTO, el único capaz de mover y renovar todo todas las cosas, haznos más bondadosos, más acogedores, más cercanos. Que nuestro testimonio de vida inspire a otros corazones a vencer la hipocresía, la insensibilidad, la indiferencia y el odio con el mismo amor que une a Jesús con el Padre.





SANTA TRINIDAD, Amor sin fin, haz que sepamos responder al grito de los pobres con esperanza, con una sonrisa, con perfecta alegría, y que Te podamos servir, alabar, adorar y amar en cada gesto gratuito y misericordioso a través de la invocación silenciosa y constante de Tu Santo Nombre. Amén.





Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente:

conferenciaepiscopal.es

jueves, 8 de noviembre de 2018

LA HISTORIA DEL INCIENSO Y POR QUÉ SE USA EN MISA




Este aromático elemento de la tradición católica se remonta a milenios antes de Cristo.
Hay algo en el olor del incienso recién quemado inundando la iglesia que me resulta espiritualmente inspirador.
 Pero ¿de dónde surgió el incienso y por qué lo empleamos?
El uso del incienso en el culto religioso se remonta a más de 2000 años antes incluso de que empezara el cristianismo.


Su utilización ya está documentada en China antes del 2000 a. C. 




El comercio de incienso y especias era un importante factor económico entre Oriente y Occidente cuando las caravanas atravesaban la ruta del incienso por Oriente Medio desde Yemen y a través de Arabia Saudí.




 La ruta terminaba en Israel y era aquí por donde se introducía el incienso al Imperio romano.
Las religiones en el mundo occidental han empleado desde hace mucho tiempo el incienso en sus ceremonias.




 El incienso aparece en el Talmud y se menciona 170 veces en la Biblia.
 Por ejemplo, en Éxodo 30,1:
Harás un altar para quemar el incienso…”.
La utilización del incienso en el culto judío continuó mucho después del comienzo del cristianismo y fue una influencia evidente en el uso de la Iglesia católica en las celebraciones litúrgicas.


La Iglesia considera la quema del incienso como una imagen de las oraciones de los fieles alzándose al Cielo.
 El simbolismo se menciona en Salmos 141,2:
“Que mi oración suba hasta ti como el incienso, y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde”.
No hay un registro de un marco temporal específico que nos permita saber cuándo se introdujo el incienso en los servicios religiosos de la Iglesia.



No hay pruebas disponibles que muestren su uso durante los primeros cuatro siglos de la Iglesia, aunque hay referencias de su empleo en el Nuevo Testamento.
Lucas, al inicio de su Evangelio, habla sobre el nacimiento de Juan Bautista y escribe:
“Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo”.


El incienso es un sacramental, utilizado para santificar, bendecir y venerar.
El humo del incienso es símbolo del misterio de Dios Mismo.


A medida que se eleva, la imagen y el olor expresan la dulzura de la presencia de Nuestro Señor y refuerza cómo la misa se vincula con el Cielo y la Tierra, terminando en la mismísima presencia de Dios.
El humo también simboliza la intensa fe que debería llenarnos y su fragancia evoca la virtud cristiana.


La Instrucción General del Misal Romano (IGMR) permite el uso del incienso en diversos momentos durante la misa.
Cuando algo se inciensa, el turiferario balancea el incensario tres veces, lo cual representa las Tres Personas de la Santísima Trinidad.
Hay diferentes momentos durante la misa en los que puede emplearse el incienso:


 Durante la procesión de entrada.



Al comienzo de la misa, para incensar el altar.



  Antes de la proclamación del Evangelio.



   En la preparación de los dones, cuando están sobre el altar.



 Para incensar las ofrendas, la cruz, el altar, al sacerdote y, finalmente, al pueblo.



 En los funerales tanto en la iglesia con el ataúd como en el cementerio. 


   Se usa el Jueves Santo.




Cuando el Santísimo está expuesto.
      




Durante  la Vigilia Pascual.






En el Cirio Pascual,  se colocan cinco granos de incienso.


En la Dedicación del altar Dedicación del altar.

Para terminar, veamos lo que dice al respecto el libro de Apocalipsis 8,3-4:
Y vino otro Ángel que se ubicó junto al altar con un incensario de oro y recibió una gran cantidad de perfumes, para ofrecerlos junto con la oración de todos los santos, sobre el altar de oro que está delante del trono. Y el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos, subió desde la mano del Ángel hasta la presencia de Dios.





En efecto, el uso del incienso tiene raíces profundas en nuestra tradición católica.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales
Fuente:aleteia.org

Estandarte

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