sábado, 31 de agosto de 2019

HACIENDO AMIGOS DE DIOS




La piedad popular, Iglesia en salida

 Las manifestaciones de la religiosidad popular forman parte inequívoca de la identidad propia de nuestra Iglesia. Efectivamente, son para muchísimos católicos expresión de su fe, camino de piedad, conversión y evangelización. En definitiva, la piedad popular constituye un modo legítimo y valioso de vida cristiana y de encuentro con el Señor, que todos debemos valorar y al que los pastores deben servir sin restricciones mentales, dando gracias a Dios que enriquece a nuestra Iglesia con este don, que tanto bien ha hecho en el pasado y sigue haciendo en el presente.

Es necesario acoger y valorar la piedad popular de nuestro pueblo, para conseguir que madure y se haga más fecunda para las personas, la Iglesia y la sociedad. Este debe ser el objetivo fundamental. no podemos ponernos ni enfrente ni de espaldas al mundo de las hermandades. Sería una absurda temeridad. Como tantas veces nos ha dicho el Papa Francisco, los pastores deben estar en medio de nuestro pueblo y sostener su fe y su esperanza, trabajando con ellos, reflexionando y, especialmente, rezando con ellos.



La pastoral misionera no debe ser ajena a la piedad popular. No podemos olvidar que en las últimas décadas se ha producido una ruptura en la transmisión generacional de la fe en el pueblo cristiano, especialmente en la familia. Esto quiere decir que también el mundo de las Hermandades necesita ser evangelizado, fortaleciendo la formación cristiana de sus miembros, robusteciendo su fe, cuidando la piedad y la vida interior de los cofrades y también su amor a la Iglesia. Sin este fundamento, la piedad popular se queda en puro folklore o mero acto social, reducida a tradición, cultura y fiesta. Siendo acontecimientos fundamentalmente religiosos, despojándolos del atuendo que les es propio se tornan en ocasiones compatibles con creencias y, sobre todo, con actitudes y praxis contrarias a la fe cristiana, algo que a toda costa debemos evitar.



Los cofrades, verdaderos amigos de Dios, comprometidos en la evangelización

Objetivo fundamental de los pastores, de las juntas de gobierno y los responsables de cada corporación debe ser que sus miembros tengan un encuentro personal con Jesucristo, desarrollando una personalización creciente de la experiencia cristiana. Si no nos marcamos ese objetivo y, sobre todo, si no trabajamos para hacerlo posible, estamos desaprovechando un tesoro característico de las Diócesis de España, y especialmente de nuestra Archidiócesis. Las Hermandades deben ser para sus miembros, como la Iglesia, sacramento del encuentro con Dios o escalera de nuestra ascensión hacia Dios, en frase feliz de san Ireneo de Lion, de manera que los cofrades sean, como reza el título de esta carta pastoral, verdaderos amigos de Dios.

El relieve social o la dimensión cultural no es sino sobreañadidura de la vida cofrade, y será algo bueno y apreciable en la medida en que ayude a vivir aquello que está en los orígenes y en los propósitos fundacionales de las Hermandades, es decir, aquello que constituye su mística, su corazón, su razón de ser, el núcleo que les confiere autenticidad como escuelas de vida cristiana y talleres de santidad, como las definió el papa Benedicto XVI en un discurso a las Confraternidades de Italia en 2006, escuelas y talleres que ayudan a sus miembros a conocer y a amar más a Jesucristo, a vivir la experiencia de Dios, a aspirar a la santidad, a cultivar la vida interior, la oración, la amistad y la intimidad con el Señor y a participar con asiduidad en los sacramentos, especialmente la eucaristía y la penitencia. Todo esto que es exigible a cualquier buen cristiano, es mucho más exigible a un cristiano cualificado, como es el cofrade, por formar parte de una asociación de fieles erigida y aprobada por la Iglesia. En este sentido, la afirmación del Papa Francisco en la Jornada de las Hermandades y Cofradías de todo el mundo con ocasión del Año de la Fe el 5 de mayo de 2013: en las Hermandades tiene la Iglesia un tesoro porque son un espacio de “encuentro con Jesucristo” y “fragua de santidad”. Hagamos nuestras también estas palabras del Papa a los cofrades en el citado encuentro: “Acudid siempre a Cristo, fuente inagotable, reforzad vuestra fe, cuidando la formación espiritual, la oración personal y comunitaria y la liturgia”.

 En el mismo discurso, el papa Francisco alude a la actitud de algunos que desprecian la piedad popular porque piensan que sus expresiones son menos conformes con la vivencia de una fe cristiana culta y promocionada. En este sentido, el Papa nos dice que «la piedad popular, si se vive en la Iglesia y se deja guiar por ella, es una senda que lleva a lo esencia…, es un verdadero pulmón de fe y de vida cristiana, aire fresco», porque llega a los más sencillos, porque las Cofradías transmiten la fe en formas que perciben los sentidos, los sentimientos, la fiesta, los símbolos de las distintas culturas… La piedad popular es la fe recibida que se encarna en una cultura y que se sigue transmitiendo.


Por ello, os invito, queridos cofrades, a renovar más y mejor el potencial religioso y evangelizador de vuestras corporaciones, a poner vino nuevo en odres nuevos, y a que aprovechéis vuestra pertenencia a las Hermandades para renovar y actualizar vuestra vocación bautismal, eclesial, misionera y solidaria, aspecto este último que tanto os enorgullece. En efecto, el servicio a los pobres y a los que sufren es el aspecto más fecundo y visible de vuestro compromiso cofrade, ampliamente reconocido en la sociedad civil. Seguid aguzando la imaginación de la caridad, pues los pobres en nuestra ciudad y en nuestra Archidiócesis siguen estando ahí. No les olvidéis. Servirles, dice el Papa, también es evangelizar.

En la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium afirma que la piedad popular tiene una gran fuerza misionera, que tiene mucho que enseñarnos a la hora de pensar en la nueva evangelización (nn. 124-126). Hoy las Cofradías se han convertido, incluso, en puerta de entrada a la Iglesia para algunos jóvenes. Por tanto, ¡aprovechemos bien esa fuerza misionera! Las hermandades deben tener una proyección apostólica y evangelizadora. El Papa Francisco nos invita a ser una Iglesia en salida. También nuestras hermandades tienen que salir para buscar a los propios hermanos alejados para hacerlos amigos de Dios con la fuerza del Espíritu Santo, como leemos en el texto del libro de las Sabiduría. Han de salir también, en las ciudades y en los pueblos, a las nuevas urbanizaciones y barrios, sin olvidar las periferias más pobres de nuestras ciudades.

Además de reconocer que el servicio de la caridad de nuestras hermandades y cofradías es importante y aún ejemplar, siendo justamente valorado por el pueblo y las instancias civiles, también debemos apostar por la transmisión de la fe, porque como decía Santa Teresa de Calcuta, «la mayor pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo».



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales
Fuente: Sevilla, 1 de agosto de 2018 Juan José Asenjo Pelegrina Arzobispo de Sevilla

jueves, 29 de agosto de 2019

Novena en honor de la Santina 2019




Todo a punto para comenzar la Novena en honor de la Santina. Un camino que a través de estos nueve días nos conducirá a una celebración de Nuestra Señora y a una profundización en nuestra vida de fe.

La propuesta de este año es : María ideal de santidad. Recurrimos a nuestros mejores testigos que nos ayudarán a descubrir que la santidad es posible, que es para todos.

Ellos nos ofrecen el ejemplo de su testimonio y nos ayudan con su intercesión, Melchor de Quiros, Pedro Poveda, Pelayo, los mártires de Turón, los seminaristas mártires de Oviedo, Rafael Arnaiz ….




3️⃣0️⃣ de agosto: “María, Reina de la Vida Consagrada” (mártires de Turón), por Enrique Álvarez Moro, párroco de Turó.
3️⃣1️⃣ de agosto: “María, Reina de la Familia” (Isaac Díaz y Práxedes Fernández, Siervos de Dios), a cargo de Gonzalo José Suárez Menéndez, párroco de Figaredo.
1️⃣ de septiembre: “María, Reina de las Misiones” (San Melchor de Quirós), por Fermín Riaño Menéndez, misionero diocesano.
2️⃣ de septiembre: “María, Reina de la Vida Cotidiana” (seglares mártires de Nembra), a cargo de José Alejandro Soler Castellblanch, párroco de Las Vegas (Avilés).
3️⃣ de septiembre: “María, Reina de los Mártires” (seminaristas mártires de Oviedo), por Andrés Pérez Díaz, párroco de Tapia de Casariego.
4️⃣ de septiembre: “María, Reina y Maestra” (San Pedro Poveda), a cargo de José Antonio González Montoto, Delegado episcopal del Clero.
5️⃣ de septiembre: “María, Madre de los Jóvenes” (San Rafael Arnáiz y mártires de la eucaristía), por Diego Macías Alonso, Delegado episcopal de Juventud.
6️⃣ de septiembre: “María, Reina y Madre de los niños” (San Pelayo, mártir), a cargo de Manuel Alonso Martín, Delegado episcopal de Catequesis.
7️⃣ de septiembre: “María, Reina y Madre de todos los santos”, por Adolfo Mariño Gutiérrez, Abad de Covadonga.
Las jornadas comenzarán todos los días con la eucaristía en la Basílica, a las 6 de la tarde. A continuación se rezará el Santo Rosario en procesión con la imagen de la Santina hasta la Cueva, donde se cantará la Salve y el himno a la Virgen de Covadonga.
8️⃣ de septiembre, festividad de Nuestra Señora de Covadonga, tendrá lugar la Eucaristía a las 12 del mediodía, presidida por el arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes.




La Novena de la Santina 

Se reza así:

Se rezan tres avemarías con la invocación:
 
“Madre mía de Covadonga, sálvanos y salva a España”.

Se dice seguidamente esta oración: 


Oración: 

Ayúdanos, Señora y Madre nuestra, a vivir en comunión sincera, sabiéndonos Iglesia De Dios, hermanos de Cristo e hijos tuyos para dar testimonio de unidad y reavivar en nuestro pueblo la fe. A Ti, hijo de Maria, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.
 
Después de esta oración se canta el himno de Covadonga:

Bendita la Reina de nuestra montaña
Que tiene por trono la cuna de España
Y brilla en la altura más bella que el sol
Es Madre y es Reina
Venid peregrinos que ante Ella se aspiran 

amores divinos y en Ella está el alma del pueblo español.







Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costale
Fuente: Santuario de Covadonga 


 


jueves, 22 de agosto de 2019

DÍA LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA COMO REINA Y SEÑORA DE TODO LO CREADO.






22 de agosto...

A los seis meses…

A los ocho días.

Dios en hechuras humanas.

Celebramos en este día la coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado. El cuarto misterio glorioso del rosario. La fiesta de hoy enlaza con lo celebrado hace justo una semana: la Asunción de la Virgen.

Tomo las palabras de Michel Quoist: “Mi mejor invento es mi madre”.

Mi mejor invento, dice Dios, es mi madre. Me faltaba una madre y me la hice. Hice Yo a mi madre antes que ella me hiciese. Así era más seguro. Ahora sí que soy hombre como todos los hombres. Ya no tengo nada que envidiarles, porque tengo una madre, una madre de veras. Sí, eso me faltaba.

Mi madre se llama María, dice Dios. Su alma es absolutamente pura y llena de gracia. Su cuerpo es virginal y habitado de una luz tan espléndida, que cuando Yo estaba en el mundo no me cansaba nunca de mirarla. ¡Qué bonita es mi madre! Tanto, que dejando las maravillas del cielo nunca me sentí desterrado junto a ella. Y fíjense si sabré Yo lo que es ser llevado por los ángeles..., pues bien: eso no es nada junto a los brazos de una madre, créanme.

Mi madre ha muerto, dice Dios. Cuando me fui al cielo Yo la echaba de menos. Y ella a Mí. Ahora me la he traído a casa, con su alma, con su cuerpo, bien entera. Yo no podía portarme de otro modo. Debía hacerlo así. Era lo lógico. ¿Cómo iban a secarse los dedos que habían tocado a Dios? ¿Cómo iban a cerrarse los ojos que Lo vieron? Y los labios que lo besaron ¿creen que podrían marchitarse?

No, aquel cuerpo purísimo, que dio a Dios un cuerpo, no podía pudrirse en la tierra. ¿O no soy Yo el que manda? ¿De qué iba a sírveme, si no, el ser Dios? Además, dice Dios, también lo hice por mis hermanos los hombres: para que tengan una madre en el cielo, una madre de veras, como las suyas, en cuerpo y alma. La mía.

Bien. Hecho está. La tengo aquí conmigo, desde el día de su muerte. Su asunción, como dicen los hombres. La madre ha vuelto a encontrar a su Hijo, y el hijo a la madre, en cuerpo y alma, el uno junto al otro, eternamente.

Ah, si los hombres adivinasen la belleza de este misterio... Ellos la han reconocido al fin oficialmente. Mi representante en la tierra, el Papa, lo ha proclamado solemnemente. ¡Da gusto, dice Dios, ver que se aprecian los dones que uno hace! Aunque la verdad es que el buen pueblo cristiano ya había presentido ese misterio de amor de hijo y de hermano...



Y ahora que se aprovechen, dice Dios. En el cielo tienen una madre que les sigue con sus ojos, con sus ojos de carne. En el cielo tienen una madre que los ama con todo su corazón, con su corazón de carne. Y esa madre mía. Y me mira a Mí con los mismos ojos que a ellos, me ama con el mismo corazón.

Ah, si los hombres fueran pícaros... Bien se aprovecharían. ¿Cómo no se darán cuenta de que Yo a ella no puedo negarle nada? ¡Qué quieres! ¡Es mi madre! Yo lo quise así. Y bien... no me arrepiento. Uno junto al otro, cuerpo y alma, eternamente Madre e Hijo...

El final grande de la Virgen tiene un origen pequeño. Las cosas de Dios, ¡grandes!, siempre tienen principios pequeños: una pequeña ciudad, una mujer sencilla, prometida de un carpintero…

La presencia de Dios llena de luz la estancia y de alegría el corazón. ¡Alégrate! ¡El Señor está contigo! Y tras la sorpresa la tarea: serás madre, ¡serás Madre de Dios! María solo puede ofrecer su pequeñez. Justo lo que Dios quiere: el Todopoderoso elige al “tododébil”. Y todo como regalo: el Espíritu vendrá sobre ti y te cubrirá con su fuerza. ¡Que se cumpla! Y se cumplió. Bien cumplido.

Lo que ocurrió entonces se repite cuando hay un corazón generoso: alegría, asombro, tarea, duda, confirmación de la misión, respuesta entregada, cumplimiento.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costale







Fuente: Texto de Jesus Manuel Monforte Vidarte

sábado, 17 de agosto de 2019

8 DATOS QUE TAL VEZ NOS SABÍAS SOBRE LA VIDA DE SANTA ELENA, QUIEN HALLÓ LA CRUZ DE JESÚS




El 18 de agosto se celebra la Fiesta de Santa Elena, la madre del emperador Constantino y conocida por hallar la que según la tradición sería la Cruz donde murió Jesucristo, además de otras reliquias relacionadas con el Señor.

Muchas de estas reliquias se encuentran en países como Italia, España y Alemania. Aquí presentamos ocho datos que tal vez no sabías sobre la vida de esta reina que rescató un gran patrimonio para la Iglesia Católica.

1.- Nació en una familia humilde

Flavia Julia Elena Augusta nació alrededor del año 250 en Bitinia (en el norte de Turquía y junto al Mar Negro) en el seno de una familia humilde.

Según la tradición, era muy bella y fue este atributo lo que atrajo al famoso general romano Constancio Cloro cuando la vio mientras recorría la zona.

2.- Fue abandonada por su esposo

Constancio Cloro se enamoró de Elena y se casó con ella. Aproximadamente en el año 270 tuvieron un hijo al que llamaron Constantino.

Ambos llevaban años de matrimonio cuando el emperador Maximiliano le ofreció a Constancio Cloro la oportunidad de ser nombrado su más cercano colaborador, pero con la condición de que repudiara a Elena y se casara con su hija Flavia Maximiana Teodora.

Así, motivado por su ambición, él repudió a su esposa. Elena sufrió por este abandono durante 14 años, en los que se convirtió al cristianismo.

3.- Influenció en el cese de la persecución a los cristianos en el Imperio Romano

Luego de la muerte de Constancio Cloro, Constantino fue proclamado emperador de Roma por el ejército. Aunque era pagano como su padre, el joven había sido instruido por su amada madre en los fundamentos del cristianismo.

Sin embargo, se convirtió cuando, antes de la batalla en la zona entre Saxa Rubra y el Puente Milvio, vio una Cruz en sus sueños con una leyenda que decía: “Con este signo vencerás”. Al día siguiente, el emperador llevó una Cruz al combate y exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena”.

Tras la victoria, Constantino decretó la libre profesión de la religión católica. Así terminaron tres siglos de sangrientas persecuciones contra los cristianos.

4.- Fue nombrada Augusta o emperatriz

Constantino amaba muchísimo a su madre y alrededor del año 325 le otorgó el título de Augusta o emperatriz.

Además, mandó a hacer mandó hacer monedas con la figura de ella y le dio plenos poderes para que utilizara el dinero del gobierno en las obras buenas que quisiera.

5.- Se mezclaba entre los pobres

San Ambrosio narró que a pesar de ostentar tan alta dignidad, Santa Elena se vestía con sencillez y se mezclaba entre los pobres para ayudarlos. También era conocida por su intensa vida de piedad.

6.- Viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias de Jesús

Con el apoyo de su hijo Constantino, Santa Elena viajó a Tierra Santa para buscar las reliquias relacionadas directamente con Jesucristo.

San Crisóstomo y San Ambrosio señalaron que, después de realizar muchas excavaciones en Jerusalén, se encontraron tres cruces.

Como no se podía distinguir cuál era la de Jesús, trajeron hasta el Monte Calvario a una mujer agonizante y al tocarla con dos de las cruces ella empeoró. Pero al tocarla con la tercera cruz, la enferma se recuperó instantáneamente. Entonces Santa Elena, el entonces Obispo de Jerusalén Macario, y miles de fieles llevaron la cruz en procesión por las calles de la ciudad.

La emperatriz halló otras reliquias de Jesús: los clavos que perforaron sus las manos y pies, el “Titulus Crucis”, una parte de la túnica que utilizó antes de ser crucificado, un fragmento de la cuna donde Él reposó y la Escalera Santa.

También recuperó las reliquias de los Reyes Magos y descubrió el sepulcro donde fue enterrado Jesucristo.

En Tierra Santa mandó construir tres templos: uno en el Calvario, otro en el Huerto de los Olivos y el tercero en Belén.

7.- Colocó un clavo de Jesús en el casco de Constantino

Dice la tradición que para proteger a su hijo Constantino en las batallas, Santa Elena colocó uno de los clavos de Jesús en su casco y otro en su caballo.

8.- Su sarcófago se encuentra en los Museos Vaticanos

Santa Elena falleció entre los años 330 y 335. Fue enterrada a las afueras de Roma y su sarcófago fue trasladado en 1777 al Vaticano y restaurado.

El sarcófago tiene grabadas escenas de batallas de los romanos contra los bárbaros y un par de leones. Puede visitarse en el Museo Pío Clementino, dentro de los Museos Vaticanos.


 Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costale



Fuente: Aci Prensa

miércoles, 14 de agosto de 2019

5 CLAVES PARA ENTENDER EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA






Cada 15 de agosto celebramos el dogma de la Asunción de la Virgen María a los cielos, presentamos cinco claves que ayudarán a entender mejor esta verdad sobre la fe católica.

1. Se debe conocer lo que significa un dogma

Un dogma es una verdad de fe absoluta, definitiva, infalible, irrevocable e incuestionable revelada por Dios a través de la Biblia o la Sagrada Tradición. Luego de ser proclamado no se puede derogar o negar, ni por el Papa ni por decisión conciliar.

Para que una verdad se torne en dogma, es necesario que sea propuesta de manera directa por la Iglesia Católica a los fieles como parte de su fe y de su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el Supremo Magisterio de la Iglesia.

2. “Asunción” no significa lo mismo que “Ascensión”

Según la tradición y teología de la Iglesia Católica, la Asunción es la celebración de cuando el cuerpo y alma de la Virgen María fueron glorificados y llevados al Cielo al término de su vida terrena. No debe ser confundido con la Ascensión, la cual se refiere a Jesucristo.

Se dice que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos, pero en el caso de la Virgen María este hecho fue anticipado por un singular privilegio.

Este dogma también es celebrado por la Iglesia ortodoxa.



3. El dogma se proclamó hace 170 años por Pío XII

Desde 1849 empezaron a llegar a la Santa Sede diversas peticiones para que la Asunción de la Virgen sea declarada dogma de fe. Fue el Papa Pío XII que, el 1 de noviembre de 1950, publica la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus que proclama el dogma con estas palabras:

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

4. La Asunción de María es anticipación de nuestra propia resurrección

Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la Asunción de su cuerpo al cielo. La respuesta a por qué es importante para los católicos, la encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica, que dice en el numeral 966: “La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos”.

La importancia que tiene para todos nosotros la Asunción de la Virgen se da en la relación que ésta tiene entre la Resurrección de Jesucristo y nuestra resurrección. El que María se halle en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es la anticipación de nuestra propia resurrección, dado que ella es un ser humano como nosotros.

5. La Virgen no experimentó corrupción en el cuerpo al final de su vida terrena

La Escritura no da detalles sobre los últimos años de María sobre la tierra desde Pentecostés hasta la Asunción, solo sabemos que la Virgen fue confiada por Jesús a San Juan. Al declarar el dogma de la Asunción de María, Pío XII no quiso dirimir si la Virgen murió y resucitó enseguida, o si marchó directamente al cielo. Muchos teólogos piensan que la Virgen murió para asemejarse más a Jesús, pero otros sostienen que ocurrió el “Tránsito de María” o Dormición, que se celebra en Oriente desde los primeros siglos.

En lo que ambas posiciones coinciden es que la Virgen María, por un privilegio especial de Dios, no experimentó la corrupción del su cuerpo y fue asunta al cielo, donde reina viva y gloriosa, junto a Jesús.



 Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costale



Fuente: Aci Prensa

lunes, 5 de agosto de 2019

LA TRANSFIGURACIÓN Y LA RESURRECCION DE JESÚS






La transfiguración de Jesús (Mc 9,2-10) es un texto fascinante por las implicancias místicas que tiene. Creo que el transfondo adecuado para entenderlo son los relatos de viajes celestiales presentes tanto en la literatura apocalíptica como en la de Hejalot. En esta entrada nos introduciremos en este relato abordando tres elementos: el contexto, la ascención como viaje celestial, y la transformación del vidente. Finalmente abordaremos la relación entre la imagen de la transfiguración como símbolo de la resurrección.





El primer elemento a considerar será el contexto. La transfiguración se encuentra más o menos en la mitad del Evangelio de Marcos, lo que es muy importante si consideramos algunos elementos presentes en el inicio y en el final de la obra. En el bautismo de Jesús, habíamos visto como el cielo se abría y el Espíritu descendía (1,10) destruyendo la distancia entre la esfera celestial y la humana; lo mismo al final del Evangelio cuando el velo del Templo se razgó en dos de arriba abajo (15,38). En el inicio de la obra, también en el bautismo de Jesús, una voz se escucha desde los cielos diciendo, Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto (1,11); lo mismo al final del Evangelio cuando el soldado romano reconoce la verdadera identidad de Jesús en la cruz señalando, realmente este hombre era Hijo de Dios (15,39). 


El texto de la Transfiguración, haciendo de visagra, contiene los mismos elementos. Por una parte la distancia entre las realidades celestiales y la tierra se supera en el viaje celestial de Jesús simbolizado en el ascenso de un monte alto (9,2) y de la nube como presencia de Dios; por otra parte, tambien en esta experiencia se escucha la voz de Dios declarando: Este es mi Hijo amado, escuchadle (9,7).




El segundo elemento es la ascensión del monte como símbolo de un viaje celestial, punto atestiguado en relación a la ascensión de Moisés al monte Sinaí (Ex 34) y que está ligado al tema de la transformación. Recordemos que en el tiempo de Jesús se especulaba mucho respecto a la experiencia de Moisés en el Sinaí y se decía que en verdad el héroe veterotestamentario había subido a los cielos. Encontramos ejemplo de ello en Eclo 45,1-5; Test. Moisés 1,15; Ezek. Tramat.68-69; Filón Vit.Mos. 1.155-59; Sac.9; Post. 27-31; Gig. 49; 4Q374 frag.2 col. II; 4Q377 Frag. 1 recto coll II; Targum de Deut 30, 11-12; BT Shabb 88b-89ª; Deutoronomio Rabbah 11,3. Veamos algunos de estos ejemplos.





Ezequiel el Dramaturgo señala que a Moisés le fue revelada la gloria de Dios al recibir la Ley (45,3) ya que Dios se la dio cara a cara (45,5). En este encuentro Dios le hace escuchar su voz y le introduce en la nube oscura (45,5). Esta experiencia visionaria también lleva aparejada la transformación de Moisés por cuanto se le concedió la gloria de los ángeles , lo hizo poderoso y temido por sus enemigos (45,2), lo convirtió en sacerdote y mediador entre Dios y su pueblo (45, 5). Ejemplos de la literatura del Qumrán es 4Q377 Frag. 1 recto coll II donde se habla de la deificación de Moisés durante su ascensión al Sinaí. En las líneas 9-11 se contrasta la imagen del pueblo con Moisés. Mientras el primero se mantiene temblando y lejos de la gloria de Dios y de los magníficos truenos, Moisés estaba con Dios en la nube donde fue santificado y habló con su boca como un ángel, porque ¿ha habido un mensajero como él, un hombre piadoso como él? En este texto Moisés se asocia con un ángel y con el mesías de Dios. En primer lugar, la transformación de Moisés en ángel se afirma mediante la expresión estar en pie, levantar : Y en la tierra él se levantó en la montaña para enseñarnos que no hay Dios aparte de Él y ni roca como Él (línea 8). Filón de Alejandría menciona varios ejemplos de cómo Moisés asciende a los cielos y se transforma. En Sobre la vida de Moisés, i.158ss leemos: Además se nos dice que penetró (Moisés) en las tinieblas donde Dios estaba, es decir, en la inmaterial, invisible, incorpórea y arquetípica esencia de lo existente. Así conoció lo que está oculto a nuestra naturaleza mortal. En Preguntas sobre el Éxodo 2.4 leemos: el llamamiento al profeta desde arriba es un segundo nacimiento superior al primero. Esto porque el primer nacimiento está relacionado con el cuerpo y con los padres corruptibles, mientras que el segundo no es un compuesto sino que el alma aparece como soberana, cambia de una forma productiva a una improductiva, que no tiene madre, sólo un Padre que es Padre de todo. Como sea que la llamada de arriba o, como hemos dicho, el nacimiento divino ocurre (…) en el séptimo día, a diferencia del nacimiento de la tierra, que es corporal, mientras que el segundo viene del cielo y es sin cuerpo. Esta imagen del segundo nacimiento tiene que ver con la experiencia mística de la transformación ante Dios. Se vuelve al estado previo al primer pecado. En Preguntas sobre el Éxodo cuando comenta Ex 24,9-11 dice: ¿Cuál es el significado de las palabras: «ellos aparecieron ante Dios en el lugar, y comieron y bebieron»? Significa que habiendo visto el rostro del Padre, no permanecieron en ningún lugar mortal, porque lugares como ése son impuros y están profanados, sino que emigraron a un lugar divino llamado Logos.





El tercer elemento es la transformación del vidente como producto del viaje celestial. Ya hemos visto varios ejemplos en el caso analógable de la ascensión de Moisés al Sinaí. En el caso de la transfiguración de Jesús en Mc la transformación se explicita cuando se nos dice que sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede dejar tan blancos (9,3). El motivo de los vestidos también tiene muchos paralelos en la literatura referente a los viajes celestiales. En estos textos los vestidos simbolizan la transformación del vidente que ha subido a las esferas celestiales. En 1Enoc 14 el visionario contempla a la Gran Gloria con un vestido que era más brillante que el sol y más blanco que la nieve. En el Testamento de Leví, cuando los cielos se abren, el héroe contempla a siete hombres vestidos de blanco (8,5-8) quienes le vestirán de maravillosos vestidos para significar su transformación en sacerdote celestial. En el Apocalipsis de Zefonías, el vidente no sólo es rodeado por miles y miles de ángeles que alababan, sino que es vestido con los vestidos ángelicales (8,1-4). En el 2Enoc Dios le dice al ángel Miguel que desvista a Enoc de sus vestidos terrenales para ungirlo con un aceite maravilloso y vestirlo con vestidos de gloria. Enoc continua el relato diciendo: Él me ungió con un aceite maravilloso, cuya apariencia era más grande que la más grande de las luces, cuyo ungüento era como un dulce rocío, su fragancia era como la mirra, y su brillo como el sol. Y esto me cubrió entero, y yo comencé a ser como uno de los gloriosos ángeles, y es que no había diferencias (22,8-10). Por último, en el Himno de la Perla en los Hechos de Tomás los vestidos también tienen una importancia fundamental para significar la naturaleza celestial adquirida. (Para los vestidos ver: Ulansey, David, The Transfiguration, Cosmic Symbolism, and the Transformation of Consciousness in the Gospel of Mark).



Es interesante constatar que el Evangelio de Marcos no tiene relatos de la resurrección en sus versiones originales. ¿Puede entenderse el relato de la trasfiguración como una velada despcripción de la resurrección a modo de viaje celestial-transformación de Jesús? Yo así lo creo. No es casualidad que el texto termine con los discípulos preguntándose qué era eso de resucitar entre los muertos. Nuevamente, y como es común en Marcos, los discípulos no entienden que precisamente la respuesta está en la experiencia que acaban de vivir.



 Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costale

Fuente: tomachosj


sábado, 3 de agosto de 2019

EL SENTIDO Y LAS APLICACIONES DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR




La liturgia invita a "contemplar el acontecimiento de la Transfiguración, en el que Jesús concede a los discípulos Pedro, Santiago y Juan el anticipo de la gloria de la Resurrección: una visión del cielo en la tierra. El evangelista Lucas (9:28-36) nos muestra a Jesús transfigurado en el monte, que es el lugar de la luz, un símbolo fascinante de la experiencia única reservada a los tres discípulos. Suben con el Maestro al monte, lo ven sumido en la oración, y en cierto momento 'su rostro cambió de aspecto' " (v. 29).

Los apóstoles se asombran con la iluminación del Señor y aumenta su estupor el hecho de que "junto a Jesús aparecen Moisés y Elías, que le hablan de su próximo "éxodo", es decir, de su Pascua de muerte y resurrección. Entonces Pedro exclama: 'Maestro, es hermoso que estemos aquí"' (v. 33). ¡Él no quería que ese momento de gracia terminara!".

La Transfiguración también es una preparación a los apóstoles para la pasión futura de Jesucristo.



"La Transfiguración tiene lugar en un momento muy preciso de la misión de Cristo, es decir, después de haber confiado a sus discípulos que 'debe sufrir mucho, [...] ser matado y resucitar al tercer día' (v. 21). Jesús sabe que ellos no aceptan esta realidad, y entonces quiere prepararlos para soportar el escándalo de la pasión y muerte de la cruz, para que sepan que este es el camino por el cual el Padre celestial llevará a su Hijo escogido a la gloria, resucitándolo de entre los muertos. Y este será también el camino de los discípulos: nadie llega a la vida eterna si no es siguiendo a Jesús, llevando su propia cruz en la vida terrena".

Este misterio tiene la gran bondad de hacer comprensible al ser humano el sentido profundo del sufrimiento, que es el sentido cristiano.



La Transfiguración "nos muestra la perspectiva cristiana del sufrimiento: es un paso necesario pero transitorio. El punto de llegada al que estamos llamados es tan luminoso como el rostro del Cristo transfigurado: en él está la salvación, la bienaventuranza, la luz, el amor ilimitado de Dios. Al mostrar su gloria, Jesús nos asegura que la cruz, las pruebas, las dificultades en las que estamos luchando tienen su solución y su superación en su Pascua".


"Jesús se transfiguró 'mientras oraba' -indicó Francisco- (v. 29). Se había sumergido en una conversación íntima con el Padre, en la que también resonaban la Ley y los Profetas, Moisés y Elías... Es así: la oración en Cristo y en el Espíritu Santo transforma a la persona desde dentro y puede iluminar a los demás y al mundo que la rodea".

Pidamos a la Virgen que "continuemos nuestro camino con alegría... Que la Virgen María nos enseñe a permanecer con Jesús aun cuando no lo entendamos a él o a sus caminos. Porque sólo estando a su lado veremos Su gloria".



 Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costale

Fuente: Vatican News

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