viernes, 7 de junio de 2019

TERNO




Un terno (o terna) es un conjunto de tres cosas relacionadas entre sí. Esto puede referirse a: personas, candidatos, equipos, o cualquier otra cosa. La palabra se usa sobre todo en lo relacionado con la vestimenta. Así, un terno es el conjunto de pantalón, chaleco y chaqueta y también se le llama terno en algunos países americanos al conjunto de joyas integrado por collar, pendientes y alfiler o prendedor. 



Terno en la liturgia católica

En la liturgia católica anterior al Concilio Vaticano II se denominaba terno al conjunto de ornamentos que correspondía usar a los miembros de los tres órdenes mayores (sacerdote, diácono y subdiácono) en las misas solemnes.

Consta de los siguientes elementos:

Casulla (para el sacerdote) o dalmática (para el diácono y subdiácono)

Estola

Paño del cáliz y corporales

Paño de hombros

Manípulo

Capa pluvial



Ternos litúrgicos valiosos

En su tiempo fueron muy famosos los ternos de la Catedral de Toledo o del Escorial en España. En el museo de Ambras de Viena se conserva también un terno del siglo XV con figuras de santos realizadas en oro y con perlas costosas en las borduras. Normalmente se afirma que este terno fue usado en el primer capítulo de la orden del Toisón de Oro en 1430.


 Rara es la catedral que no conserve en su museo diocesano algunos de los ternos antiguos usados y regalados después por sus obispos. Son piezas de arte muy valiosas tanto por su historia como por el trabajo de sus bordados y la calidad de los tejidos.



El «terno del Centenario» de la Virgen del Rocío.

Bendecido el 18 de mayo.

Cuatro años llevaba el bordador jerezano Fernando Calderón entre las puntadas de hilos de oro fino y tisú de plata más especiales para un rociero, pues fue el encargado de realizar la saya, el manto y la toca sobremanto para la Virgen del Rocío en la romería del Centenario de su Coronación. Entre ambas obras hay 2000 piezas bordadas y se inspiró en los cuadros de los Austrias del Museo del Prado, porque a pesar de las premisas que dio la Hermandad Matriz en su momento, Fernando Calderón ha tenido cierta libertad.



Fernando Calderón, autor del bordado de las bambalinas que adornaron el paso de la Virgen en su salida extraordinaria, el traje es de un color muy especial, sin salir de la cromática de los que posee ya la Imagen. El manto va enteramente bordado, a diferencia de los que tiene. Entre los detalles que podemos observar en el manto se encuentra una alusión a San Juan Pablo II, la advocación del Rocío del Cielo, el escudo de la Hermandad Matriz, el del pueblo de Almonte, así como el escudo del actual Pontífice, Felipe VI y el de Jerez. Sin embargo, un detalle muy simbólico es la sevillana «La Virgen del Rocío no es obra humana» de Muñoz y Pabón repartida en la saya y en el festón del manto.




El manto, al ser entero bordado es donde se recoge mayor simbolismo, pues además de la leyenda «Rocío del cielo» se pueden contemplar unas llamaradas simbolizando Pentecostés y a la altura de los hombros unas ráfagas, aludiendo a la visión que el Apocalipsis da de la Virgen.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuentes: Wikipedia

gentedepaz.es

¿SABÍAS QUE PUEDES SACAR UN ALMA DEL PURGATORIO EN PENTECOSTÉS?





Con el juicio personal al final de la vida terrena, Dios decidirá si una persona es merecedora del Cielo o el Infierno. En caso el destino eterno sea el cielo, muchas almas deberán purificarse en el Purgatorio, pero puede que ese proceso lleve mucho tiempo.

En la Solemnidad de Pentecostés, que este año se celebra el domingo 9 de junio, la Iglesia dispone que todos los católicos pueden ganar una indulgencia plenaria, ya sea para uno mismo o para algún alma del Purgatorio, lo que significaría el paso directo al cielo en este último caso.

¿Deseas saber cómo ayudar al alma de algún familiar o amigo? Se presentan los 5 pasos que todo católico puede seguir para lograrlo:

1.      Firme intención de no volver a pecar, incluso venialmente.

2.      Confesar sacramentalmente todos los pecados.

3.      Recibir la Eucaristía.

4.      Orar por las intenciones del Papa.

5.      Durante la Solemnidad de Pentecostés, rezar o cantar el himno Veni Creator Spiritus.



El Veni Creaor Spiritus



Letra:

Veni Creator Spiritus,

Mentes tuorum visita,

Imple superna gratia,

Quae tu creasti, pectora.

Qui diceris Paraclitus,

Altissimi donum Dei,

Fons vivus, ignis, caritas,

Et spiritalis unctio.

Tu septiformis munere,

Digitus Paternae dexterae,

Tu rite promissum Patris,

Sermone ditans guttura.

Accende lumen sensibus,

Infunde amorem cordibus,

Infirma nostri corporis,

Virtute firmans perpeti.

Hostem repellas longius,

Pacemque dones protinus;

Ductore sic te praevio,

Vitemus omne noxium.

Per te sciamus da Patrem

Noscamus atque Filium;

Teque utriusque Spiritum

Credamus omni tempore.

Deo Patri sit gloria,

Et Filio, qui a mortuis

Surrexit, ac Paraclito

In saecula saeculorum.



Traducción:


Ven, Espíritu Creador,

visita las almas de tus fíeles

y llena de la divina gracia los corazones,

que Tú mismo creaste.

Tú eres nuestro Consolador,

don de Dios Altísimo,

fuente viva, fuego, caridad

y espiritual unción.

Tú derramas sobre nosotros los siete dones;

Tú, el dedo de la mano de Dios;

Tú, el prometido del Padre;

Tú, que pones en nuestros labios

los tesoros de tu palabra.



Enciende con tu luz nuestros sentidos;

infunde tu amor en nuestros corazones;

y con tu perpetuo auxilio,

fortalece nuestra débil carne.

Aleja de nosotros al enemigo,

danos pronto la paz,

sé Tú mismo nuestro guía,

y puestos bajo tu dirección,

evitaremos todo lo nocivo.

Por Ti conozcamos al Padre,

y también al Hijo;

y que en Ti, Espíritu de entrambos,

creamos en todo tiempo.




Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: ACI Prensa

SALVE ROCIERA





La Salve Rociera es una Polifonía sacra del Folklore tradicional de España, Contemporánea (s. XX y XXI), su Compositor es Manuel Pareja Obregón 1933-1995 y el Autor de la letra es Rafael León y los Arreglos de César García Rincón

Manuel Pareja Obregón fue un músico y compositor español, destacando entre sus composiciones las sevillanas y los fandangos de Huelva. Además de músico fue también escultor. Colaboró con Rafael de León y Manuel Quiroga y compuso canciones para un numeroso grupo de famosos artistas de los escenarios españoles, entre los cuales interpretaron sus canciones Enrique Montoya, Sergio y Estíbaliz, Paloma San Basilio, Rocío Jurado, Marisol, Cantores de Híspalis o Chiquetete.

Entre sus obras más conocidas está por ejemplo "Se amaron dos caballos". Para la romería de El Rocío compuso la "Salve rociera", con letra de Rafael de León, que ha alcanzado mayor popularidad que la música original de pito y tamboril rociero en la que se basa.

El autor de la letra, Rafael de León (1908-1982) fue un poeta español de la Generación del 27 y autor de letras para copla, faceta esta última en la que se hizo famoso por haber formando parte del inmortal trío Quintero, León y Quiroga. Ha sido el letrista de algunas de las más célebres canciones populares españolas del siglo XX, como Tatuaje, Ojos verdes, A ciegas, A la lima y al limón ¡Ay pena, penita, pena!, María de la O, Con divisa verde y oro,...


Letra Original:

Dios te salve María, del Rocío Señora, luna, sol, norte y guía y pastora celestial.

Dios te salve María, todo el pueblo te adora, y repite a porfía: como tu no hay otra igual

Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé y Olé, Olé, Olé, Olé,

Al Rocío yo quiero volver a cantarle a la Virgen con fe, con un olé,

Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé y Olé, Olé, Olé, Olé,.

Dios te salve María, manantial de dulzura, a tus pies noche y día te venimos a rezar

Dios te salve María, un rosal de hermosura eres tu, Madre mía, de pureza virginal.

Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé, Olé y Olé, Olé, Olé, Olé.


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: cristobaldemorales.net

jueves, 6 de junio de 2019

PENTECOSTÉS









Pentecostés (del griego πεντηκοστή pentēkostḗ ‘quincuagésimo’) es el término con el que se define la fiesta cristiana del quincuagésimo día del Tiempo de Pascua. Se trata de una festividad que pone término a ese tiempo litúrgico y que configura la culminación solemne de la misma Pascua, su colofón y su coronamiento.

Durante Pentecostés se celebra la venida del Espíritu Santo y el inicio de las actividades de la Iglesia. Por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo. En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. La liturgia incluye la secuencia medieval Veni, Sancte Spiritus.

En las Iglesias ortodoxas existen además la celebración de las «Tres Divinas Personas» o de la Santa Trinidad. Las Iglesias occidentales celebran para esta ocasión desde el siglo XIV su propia fiesta llamada «Trinitatis» —la fiesta de la Santísima Trinidad— una semana después del Pentecostés.

En las narraciones sobre Pentecostés de los Hechos de los Apóstoles,a​ se le adjudica al Espíritu Santo (en congruencia con el Antiguo Testamento) características milagrosas (carismas): él ofrece valentía y libertad, posibilita la comprensión (glosolalia), y fortifica una comunidad universal. 



Pentecostés en el Antiguo Testamento

El fondo histórico de tal celebración se basa en la fiesta semanal judía llamada Shavuot (fiesta de las semanas), durante la cual se celebra el quincuagésimo día de la aparición de Dios en el monte Sinaí. Por lo tanto, en el día de Pentecostés también se celebra la entrega de la Ley (mandamientos) al pueblo de Israel.

Pentecostés era una de las tres grandes fiestas judías y para celebrarlo gran cantidad de ellos subían a Jerusalén para dar gracias a Dios y adorarle en el Templo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la «Fiesta de las siete semanas» o «Fiesta de las semanas», que en sus orígenes tenía carácter agrícola. Se trataba de la festividad de la recolección, día de regocijo y de acción de gracias, en que se ofrecían las primicias de lo producido por la tierra. Estaba estipulado que la celebración debía festejarse siete semanas después de que se empezase la primera labor de la siega. Venía indicado de la siguiente manera:

«Contaréis siete semanas enteras a partir del día siguiente al sábado, desde el día en que habréis llevado la gavilla de la ofrenda mecida, hasta el día siguiente al séptimo sábado, contaréis cincuenta días...» (Levítico 23, 15-16).

por lo que se trataba de una fiesta móvil en el calendario, ya que su fecha dependía del ritmo de la agricultura. Esta fijación tiene varias interpretaciones según el sentido que se dé a la palabra «sábado». Si el día de sábado se entiende como festivo o día de la Pascua, entonces la cuenta empezaba el día siguiente; Filón y Flavio Josefo interpretaban la ley de dicha forma. La otra interpretación es que si la palabra «sábado» se entiende como el séptimo día de la semana, la cuenta empezaría el domingo siguiente a la Pascua; los fariseos y una tradición samaritana la interpretan de esta otra forma.

Más tarde, esta celebración se convirtió en recuerdo y conmemoración de la Alianza del Sinaí, realizada unos cincuenta días después de la salida de Egipto. Por designio divino, esta fiesta que los judíos celebraban con tanta alegría se convirtió en la fiesta de la «Nueva Alianza», la de la venida del Espíritu Santo con todos sus dones y frutos.

Pentecostés en el Nuevo Testamento

No hay registros de la celebración de esta fiesta en el siglo I con connotaciones cristianas. Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de san Ireneo, Tertuliano y Orígenes, a fines del siglo II y principios del siglo III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la península ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual por lo que esta cincuentena está íntimamente unida a la «memoria» de Pentecostés.​La Iglesia Católica celebra​ su manifestación al mundo.



Significado teológico del Pentecostés cristiano

En el cristianismo, Pentecostés es el fruto de la obra realizada por Cristo, el resultado de sus merecimientos.​ En el Nuevo Testamento se dice a veces que fue el mismo Cristo simplemente quien envió al Paráclito, también traducido como Consolador, en referencia al Espíritu Santo.​ Otras veces que fue el Padre pero, o bien a ruegos de Cristo,​ o bien en nombre de Cristo. En una ocasión se afirma que lo envió Cristo de parte del Padre. ​ Según Cabodevilla, todas estas expresiones denotan lo mismo: la emisión del Espíritu por parte del Padre y del Hijo. ​ El Apocalipsis lo puso de manifiesto en la siguiente frase: Un río de agua viva, resplandeciente como el cristal, saliendo del trono de Dios y del Cordero.

Según los escritos neotestamentarios, el Espíritu Santo es el «Espíritu de Cristo».​ Otras veces se lo llama el «Espíritu de Jesús» o «Espíritu de Jesucristo». También se lo llama «Espíritu del Señor», o «Espíritu de su Hijo».

Fue Simón Pedro el primero en explicitar el significado del acontecimiento de Pentecostés en su discurso pronunciado ese mismo día. ​ Era el comienzo de la efusión del Espíritu Santo que Dios había prometido para la «plenitud de los tiempos». Esos últimos tiempos, de los que se hablaba en el Libro de Joel, En el Libro de Ezequiel​ y, por último, en los Hechos de los Apóstoles, ​empezaron con la muerte y resurrección de Jesucristo, cuya señal fue la de hacer hablar a los apóstoles como verdaderos profetas mediante la efusión del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo en Jesús

En la iglesia parroquial de San Juan Bautista en Wuchzenhofen, Leutkirch (Alemania), existen dos medallones en la pared del fondo que representan dos momentos bíblicos en la acción del Espíritu Santo: la Anunciación y Pentecostés.

En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo aparece moviendo a Jesús durante toda su vida. Fue el Espíritu Santo quien cubrió el seno materno de María antes de que Jesús naciera. Más tarde, descendió de forma visible en el momento del bautismo de Jesús,r​ y posteriormente lo condujo al desiertos​ para devolverlo luego a Galilea.

El primer sermón de Cristo comienza así: «El Espíritu del Señor está sobre mí». De allí que el Espíritu Santo aparezca en la Biblia operando en la misma línea que Jesús.6Ireneo de Lyon lo resumió en la siguiente frase: «El Padre se complace y ordena, el Hijo obra y forma, el Espíritu nutre e incrementa».

La frase de Jesús: «Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os enseñará toda la verdad» (Juan 16:13) no se refiere tanto a noticias nuevas cuanto a una mayor profundización de la doctrina dictada ya por el Maestro. La función magisterial del Espíritu Santo se reducirá a la mayor iluminación de lo ya revelado, a la manifestación de elementos parciales, al descubrimiento de nuevos aspectos en las verdades ya poseídas, a la deducción de consecuencias, al asesoramiento en la aplicación de ciertas verdades a determinados sucesos. [...] He aquí el oficio del Espíritu de Cristo: dar testimonio de Cristo.

Hasta la muerte de Jesús, el Espíritu Santo parecía estar circunscrito a los límites normales de su individualidad humana y de su radio de acción. Pero cuando murió, entregó su espíritu a Dios:8

Jesús [...] dijo: «Todo está cumplido». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Juan 19, 30

Los escrituristas suelen interpretar que esa entrega se derrama de inmediato sobre la Iglesia, por lo cual en el Evangelio de Juan aparece Jesús dándoles el Espíritu Santo a sus discípulos en el mismo día de su resurrección:

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana [...] Jesús les dijo otra vez: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me envió, yo también los envío a ustedes.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo.»

Juan 20, 19-22



El Espíritu Santo en la Iglesia

En la Iglesia, la venida del Espíritu Santo en Pentecostés no fue un hecho aislado, sino que la está santificando continuamente, también a cada alma a través de sus innumerables inspiraciones que, según san Francisco de Sales son:

(...) todos los atractivos, movimientos, reproches y remordimientos interiores, luces y conocimientos que Dios obra en nosotros, previniendo nuestro corazón con sus bendiciones, por su cuidado y amor paternal, a fin de despertarnos, movernos, empujarnos y atraernos a las santas virtudes, al amor celestial, a las buenas resoluciones; en una palabra, a todo cuanto nos encamina a la vida eterna.

Pentecostés es la confirmación de la promesa de Jesús: «Dentro de pocos días seréis bautizados en el Espíritu Santo».w​ Esto pone de manifiesto varios aspectos, entre los que se destacan:

La unidad espiritual de todos los que recibieron el Espíritu de Jesús.

Un solo Cuerpo y un solo Espíritu [...]. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.

Efesios 4, 4-6

La constitución de una comunidad abierta a todos los pueblos. Esto se ve simbolizado por el llamado milagro de Pentecostés: todos oían hablar a los apóstoles en su propio idioma. Mientras que en la soberbia de la construcción de la torre de Babel terminaron por confundirse todas las lenguas, de forma que nadie podía comprender al otro a punto tal de quedar esa construcción inconclusa, Pentecostés se visualiza como la restauración de la unidad perdida en Babel.

Si alguien tiene el Espíritu de Jesús, realiza los mismos gestos de Jesús: anuncia la palabra de Jesús; repite la oración de Jesús;​ perpetúa en la fracción del pan la acción de gracias de Jesús; y vive unido con los demás creyentes, compartiendo con ellos.ac​

La solemnidad de Pentecostés es una fiesta móvil, lo que significa que no se fija en relación al calendario civil, sino que se celebra en fecha variable, según el año y el rito en cuestión.

Festividades y celebraciones

El lunes después de Pentecostés es día de fiesta en muchos países, como Andorra, Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Hungría, Islandia, Liechtenstein, Mónaco, Neerlandia, Noruega, Rumania (desde el 2008), Suiza y Ucrania. También es festivo en algunas comunidades autónomas y ciudades de España, como en Barcelona , Ciudad Real  y Zamora. 



España

En lo referente a las celebraciones populares acontecidas este día, se destaca en Almonte, Huelva, Andalucía, la celebración de la Virgen del Rocío ("La Blanca Paloma"); llegan en romería hermandades de todas partes de España.

En Atienza, Guadalajara, se celebra desde el año 1162 la fiesta de La Caballada, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

En Santander, Cantabria, se celebra la Fiesta de la Virgen del Mar.

En Ciudad Real, provincia homónima, se celebra la romería de Santa María de Alarcos.

Otros países

En la capital italiana, y en Guadalajara, Jalisco, México, se celebra a la Virgen del Divino Amor.

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: Wikipedia

martes, 4 de junio de 2019

UNA TRADICIÓN QUE DEBEMOS RECUPERAR: AGUA BENDITA EN EL HOGAR




«Volvamos a recuperar, nuestra tradición católica, de tener en cada hogar, una pequeña pila de agua bendita (benditera) para que nos acostumbremos a tomarla y pedir el auxilio Divino antes de iniciar nuestra jornada, al salir de casa y regresar».


El agua bendita es un sacramental que usa la Iglesia en muchas de sus ceremonias y pone a nuestra disposición como una ayuda para nuestra santificación y protección. En el santo bautismo se nos recuerda la doble función del agua, hecha materia de este sacramento: lava el pecado original y da la nueva vida sobrenatural al alma. Por eso se la bendice solemnemente en la Vigilia de Pascua, que recuerda el paso de los hebreos por el Mar Rojo a pie enjuto, librándose de la esclavitud de Egipto y entrando en el camino hacia vida nueva en la tierra prometida.


El agua bendita, la que se usa como sacramental, también es bendecida, aunque no con la solemnidad del agua destinada a la pila bautismal. Se exorciza primero para quitar de ella todo influjo maligno y se la sala un poco para significar la incorrupción. La sal que para ello se utiliza también es exorcizada y se la bendice. Las oraciones que trae el Rituale Romanum para bendecir el sacramental del agua (Ordo ad faciendam aquam benedictam) son bellas y dignas de ser meditadas.


La Iglesia usa el agua bendita para santificar las cosas creadas. No hay bendición en la que no se asperja con ella la persona, el ser o la cosa objeto de la misma. Con ella acompaña a los difuntos en su último viaje. También es una eficaz arma contra las insidias diabólicas.


También en cada iglesia, santuario u oratorio suele haber una pila de agua bendita a la entrada. El fiel que entra en el sagrado recinto, lo primero que debe hacer es acercarse a tomarla con las yemas de los dedos y signarse. Existe un díptico latino que sirve para acompañar este gesto y es muy significativo:


Haec aqua benedicta

sit nobis salus et vita

(Que esta agua bendecida

Nos dé salvación y vida)


Es recomendable que en cada hogar haya también una pequeña pila de agua bendita para que nos acostumbremos a tomarla antes de iniciar nuestra jornada, al salir de casa y regresar. El agua se puede obtener pidiéndola en la parroquia o que nos la bendiga algún sacerdote. De preferencia sería aconsejable asistir a su bendición, con los exorcismos y plegarias, lo que constituye una magnífica catequesis.


No dejemos la saludable costumbre de emplear el agua bendita en nuestras acciones principales. Es un auxilio muy fácil que la Iglesia pone a nuestra disposición.


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Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: formacioncatolica.org

lunes, 3 de junio de 2019

CÓMO ENTRONIZAR AL SAGRADO CORAZÓN EN TU CASA (Y TU CORAZÓN)






Cuatro métodos diferentes para consagrar tu hogar a Jesús

Es tradición que el mes de junio se dedique al Sagrado Corazón de Jesús, debido principalmente al hecho de que la Solemnidad del Sagrado Corazón (el viernes después del segundo domingo después de Pentecostés) se celebra en junio.

Según el Directorio sobre la Piedad Popular, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es “una de las expresiones más difundidas y amadas de la piedad eclesial”.

Es una práctica profundamente cristocéntrica que ha sido fomentada por numerosos santos a lo largo de los siglos. Bajo “la luz de la sagrada Escritura, la expresión ‘Corazón de Cristo’ designa el misterio mismo de Cristo, la totalidad de su ser, su persona considerada en el núcleo más íntimo y esencial: Hijo de Dios, sabiduría increada, caridad infinita, principio de salvación y de santificación para toda la humanidad. El ‘Corazón de Cristo’ es Cristo, Verbo encarnado y salvador, intrínsecamente ofrecido, en el Espíritu, con amor infinito divino-humano hacia el Padre y hacia los hombres sus hermanos”.

Entre las múltiples costumbres devotas relacionadas con el Sagrado Corazón está la tradicional ‘entronización’ o ‘consagración’ del hogar (y del corazón) a Jesús. En particular, Jesús prometió a santa Margarita María Alacoque que “bendeciré los hogares en los que se muestre y venere una imagen de Mi Corazón”.

A lo largo del tiempo, la Iglesia ha desarrollado varios tipos de entronizaciones que convierten la colocación de una imagen del Sagrado Corazón en un evento más formal y espiritual. Por ejemplo, la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración) tiene su propio servicio de oración de consagración familiar que puede encontrarse en el libro del sacerdote James Kubicki, A Heart on Fire: Rediscovering Devotion to the Sacred Heart of Jesus [Un Corazón en llamas: redescubrir la devoción al Sagrado Corazón de Jesús]. Además del servicio de oración, el padre Kubicki presenta una cautivadora historia sobre la devoción al Sagrado Corazón y por qué es relevante todavía hoy en día.

Durante los últimos años, el padre Michael Gaitley se ha unido a la causa y ha desarrollado su propio programa, llamado Consolando al Corazón de Jesús, muy popular en entornos parroquiales. La obra incluye un amplio retiro destinado a acercar el corazón propio al de Jesús y concluye en una consagración del Sagrado Corazón.



Otro promotor principal del Sagrado Corazón es el cardenal Raymond Burke, que compiló una celebración litúrgica de la entronización en su libro The Enthronement of the Sacred Heart of Jesus [La entronización del Sagrado Corazón de Jesús]. También incluye una introducción básica a la antigua costumbre y ofrece una instrucción detallada sobre cómo prepararse espiritualmente.

Además, santa Margarita María Alacoque escribió una oración personal de consagración que puede usarse cuando uno mismo o una familia se consagra al Sagrado Corazón.

Me entrego y al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo, consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente Suyo y hacer todas las cosas por Su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que Le desagrade.

Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Sé pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Sé fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Sé propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, sé para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Desvía de mí el castigo de Su justa ira. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de Tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que Te disguste o me pueda apartar de Ti. Que Tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás Te olvide yo y que jamás me separe de Ti.

Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu Sagrado Corazón; que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en Tu servicio. Amén.

Sea cual sea el método que uses para consagrar tu hogar al Sagrado Corazón, el énfasis debe recaer en la preparación espiritual. No es simplemente una actividad en la que colocas una imagen de Jesús en un lugar notorio de tu hogar. Similar a la consagración al Inmaculado Corazón de María, se centra en unir el corazón al de Jesús para que sea uno con Él en todas las cosas.


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: aleteia.org

SIMPECADO


El simpecado es una insignia que en las procesiones figura en la sección de cofradías de la Virgen, y que ostenta el lema "sine labe concepta", es decir "Sin pecado concebida", o bien contiene una figura de la Inmaculada. 



Es la representación de La Virgen por excelencia. 



El nombre, tiene origen medieval, y se deriva de los estandartes que portaban las procesiones religiosas que reivindicaban la Inmaculada Concepción de la Virgen.




 Y en los que se solían hacer constar la misma expresión "Sine Labe Concepta": Sin Pecado Concebida. 




En el caso de las hermandades del Rocío, el simpecado, que descansa en la Casa Hermandad durante todo el año.




Es portado por la hermandad sobre una carreta especialmente preparada al efecto, tirada por bueyes, durante el camino hacia la aldea.



 Para ser presentado a la Virgen del Rocío en la fiesta de Pentecostés.





Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales
Fuente: Wikipedia

sábado, 1 de junio de 2019

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, ROSTRO DE LA MISERICORDIA DE DIOS








El segundo viernes después del día de Pentecostés celebra la Iglesia la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, al cual está dedicado tradicionalmente el mes de junio. Os invito a descubrir el valor de esa devoción y a integrarla en vuestras prácticas de piedad. El Papa Francisco sintetiza de un modo tan sencillo como profundo lo esencial de esta devoción: «¿Quieren aprender a amar? Miren el Corazón de Jesús». Y de esta fiesta nos dice que «es la fiesta del amor», un corazón que ha amado tanto, que es la máxima expresión humana del amor de Dios.




La veneración al Sagrado Corazón de Jesús ha impregnado de modo visible, bajo formas diversas, la vida de la Iglesia: son muchos los templos y  monumentos, las congregaciones y asociaciones que llevan su nombre; se han realizado numerosos actos de consagración al Sagrado Corazón tanto de modo individual como colectivo; ha dado origen a prácticas de piedad como los primeros viernes de mes o el Apostolado de la Oración, gracias a lo cual muchos cristianos viven con gozo la cercanía del Dios providente, la participación en la Eucaristía, la frecuencia del sacramento de la Reconciliación, la oración asidua y constante, la preocupación por las necesidades de los otros…







Las raíces de esta devoción son antiguas y profundas. El corazón es considerado en numerosas culturas como el santuario de la persona, como el manantial y la sede de los afectos más íntimos y de las actitudes más intensas. La comunicación de corazón a corazón expresa el ideal de las relaciones sinceras entre las personas. Por ello es comprensible que los cristianos, desde los primeros tiempos, centraran su atención en el pasaje del Evangelio de san Juan que cuenta que al Jesús crucificado uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, haciendo brotar sangre y agua; y recuerda a los lectores otras palabras de la Escritura: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19, 34.37). Juan reconoció en aquel signo, aparentemente casual, el cumplimiento de las profecías: del corazón de Jesús, Cordero inmolado sobre la cruz, brota el perdón y la vida para todos los hombres.





Efectivamente la mirada contemplativa y amante de los cristianos descubrió en el corazón traspasado de Jesús una expresión máxima y conmovedora de la misericordia de Dios: en ese corazón de carne, carne humana como la nuestra, se desvelaban los sentimientos del Hijo enviado como revelador y salvador, que nos amó hasta el extremo. Los cristianos siempre han representado al Resucitado con sus llagas, para no olvidar el duro camino que le condujo al triunfo de la glorificación. El corazón traspasado recuerda la realidad de la Encarnación, la seriedad de su amor, la garantía de su comunicación permanente con nosotros, la victoria del amor sobre el mal y sobre el pecado. Los místicos han experimentado la misericordia de Dios en el corazón de Jesucristo y por ello han sentido la urgencia de devolver amor por amor.





En el siglo XVII la devoción al Sagrado Corazón de Jesús adquirió un desarrollo extraordinario a partir de las apariciones de santa Margarita María de Alacoque en Paray-le-Monial. Esta piedad ejerció un influjo beneficioso en aquellas circunstancias, especialmente como contrapeso a dos tentaciones que aún conservan su seducción entre nosotros: por un lado, frente al racionalismo (que potenciaba la secularización y la irrelevancia de Dios) la devoción al Corazón de Jesús hacía percibir su proximidad, su cercanía, su providencia; por otro lado, frente al jansenismo (que acentuaba el rigorismo moral y justicia de Dios) ponía en primer  plano su compasión y su voluntad de perdón. A lo largo del siglo XX Papas como Pío XII o Juan Pablo II, y teólogos influyentes como Congar y Rahner, han recomendado y profundizado esta devoción, mostrando que en el Sagrado Corazón de Jesús se condensa el núcleo del misterio cristiano y de la espiritualidad.




Es una ocasión magnífica para recuperar una rica tradición espiritual que puede enriquecer y alimentar nuestra fe, y nuestro encuentro con el amor que brota de la Trinidad Santa y que se expresa de modo insuperable en el corazón traspasado de Jesús. Al referirnos al corazón de Cristo, nos acercamos a la persona de Jesús en la plenitud de su amor. Y la práctica general de esta devoción, debe tender, sin duda alguna, a amar como Él nos amó y nos sigue amando.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: Texto del Mensaje del arzobispo de Burgos, D. Fidel Herráez Vegas, para el domingo 5 de junio de 2016.

Estandarte

  Estandarte Del fr. ant. estandart, y este del franco *stand hard”, mantente firme. Es una confección textil con colores y símbolos que rep...