sábado, 4 de enero de 2020

LA EPIFANÍA O DÍA DE REYES: ORÍGENES Y SIGNIFICADO DE ESTA TRADICIÓN EN ESPAÑA
























La Epifanía es una de las principales fiestas del calendario cristiano.

Origen de la Epifanía

El término "Epifanía" significa "manifestación" o "aparición" en griego y tiene su origen en las fiestas paganas de la luz. A partir del 6 de enero de cada año, los días comienzan a alargarse significativamente.

Como muchas otras fiestas paganas, esta celebración fue cristianizada por uno de los Padres de la Iglesia, Epifanio de Salamina. Inicialmente establecida para conmemorar el nacimiento de Cristo, actualmente la Epifanía celebra la llegada de los Reyes Magos en la tradición católica. Su historia aparece recogida en el Evangelio de San Mateo.

Poco antes del nacimiento de Jesús, unos hombres sabios venidos de Oriente (Melchor, Gaspar y Baltasar) emprendieron un viaje hacia Belén, guiados por una estrella que los condujo hasta el establo donde María dio a luz. Una vez que estuvieron ante el Niño Jesús, se postraron y le ofrecieron tres regalos: oro, incienso y mirra.

Tradiciones durante la Epifanía

Gastronómicamente, el roscón de Reyes es la tradición que mejor simboliza el día de la Epifanía. Este se puede hacer de varias maneras. En España, el roscón de Reyes tiene forma de corona rematada con azúcar y fruta confitada. Según la tradición popular, se introducen un haba y una sorpresa en el roscón. La persona a la que le toque el trozo de roscón con el haba deberá pagar por el roscón, mientras que la persona a la que le toque la sorpresa, se adjudicará la corona de rey. Esta costumbre sigue siendo muy popular hoy en día entre los más pequeños, con diferentes versiones dependiendo de cada país.

Sin embargo, la tradición más destacable en España son los Reyes Magos, que durante la madrugada del 5 de enero dejan a los niños regalos en sus casas. De hecho, normalmente se reciben muchos más regalos el día de Reyes que el día de Navidad (con Papá Noel). Además, la noche anterior, se realiza una cabalgata con diferentes carrozas para conmemorar la llegada de los Reyes Magos.


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales.

Fuente: ohmirevista.com

viernes, 3 de enero de 2020

ASÍ SE FORJÓ LA TRADICIÓN DE LOS TRES REYES MAGOS




En el Evangelio de Mateo, el único texto bíblico que los cita, tan solo se habla de «magos»: ni se dice que fueran reyes ni que fueran 3.

La Biblioteca Nacional de España atesora en su colección valiosas piezas, como el «Auto de los Reyes Magos» o códices medievales y renacentistas, que nos permiten reconstruir cómo se gestó la leyenda.

¿Cómo nacieron los Reyes Magos? ¿En qué momento fueron bautizados? ¿Por qué son tres? La respuesta no está en la Biblia, sino en la larga tradición medieval de la que da buena cuenta el archivo de la Biblioteca Nacional de España. Y es que tan solo un texto bíblico menciona a los Reyes Magos. Es el Evangelio de San Mateo, que ofrece una mención muy sucinta de los personajes.

«Se habla solo de unos "magos". No se precisan sus nombres ni que fuesen reyes ni tan siquiera que fuesen tres», explica Javier Docampo, director del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la BNE. En el Evangelio se cuenta que unos magos llegan de Oriente a Jerusalén buscando al rey de los judíos, cuyo nacimiento les ha sido revelado por una estrella. Herodes el Grande, gobernante de Palestina, les convoca a su palacio, les interroga y les hace prometer que regresarán cuando hayan encontrado al Niño para que él también vaya a adorarlo. Después, llegan hasta el lugar donde se para la estrella y descubren al Niño con María y se postran ante él para ofrecerle oro, incienso y mirra. Advertidos en sueños de no volver ante Herodes, toman tierra por otro camino.

Para remediar la parquedad del relato evangélico, se desarrolló la historia de los «magos de Oriente» en los evangelios apócrifos. El término de mago debe ser interpretado en sentido de astrólogo, de especialista en el firmamento, asegura Docampo, que explica que dados los significados negativos del término, pronto fueron dignificados como reyes. Tertuliano, en el siglo III, fue el primero que les denominó como tales.

Más tarde, a lo largo de la Edad Media se fue configurando la leyenda que conocemos hoy en día: fueron dignificados como «reyes», se estableció que eran tres –por las tres ofrendas que cita el Evangelio (oro, incienso y mirra) y porque se prestaba mejor al simbolismo trinitario- y se les «bautizó» como Melchor, Gaspar y Baltasar. Su culto se extendió por toda Europa.

Gracias a los testimonios escritos y artísticos que guarda la BNE podemos acercarnos a la gestación de esta leyenda a lo largo de los siglos. Una de las piezas más excepcionales es el llamado «Auto de los Reyes Magos» (siglo XII), obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana. En la obra aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar, pero que no son definidos como «reyes» sino como «steleros», es decir, astrólogos, tal y como afirma Docampo.




Llegaron a ser doce magos

Fueron diversas las especulaciones sobre cuántos eran estos magos. La Iglesia siria los elevó a doce en paralelismo a las tribus de Israel y a los doce apóstoles. Sin embargo, el número tres se impuso por varias razones. El evangelio cita tres ofrendas –oro, incienso y mirra- y así, se asoció los regalos a los donantes. El tres además se prestaba mejor al simbolismo trinitario y a que representasen las tres partes del mundo conocido en la Edad Media (Europa, Asia y África).

Los nombres –Melchor, Gaspar y Baltasar– aparecen por primera vez en el mosaico de «San Apolinar el Nuevo de Rávena» (siglo VI) y después se generalizaron en todo Occidente. Se les consideraba protectores contra la epilepsia, ya que habían «caído ante los pies de Cristo». Asimismo se usaban sus iniciales G.B.M. en las puertas de las casas y de los establos el 6 de enero, día de los Reyes Magos, para proteger a las personas y animales contra demonios y brujas.

El culto a los tres Reyes Magos se extendió por toda Europa, en parte vinculado a sus reliquias, que se conservan en la catedral de Colonia dentro de un sarcófago de orfebrería de Nicolás de Verdún, fechado en torno al año 1200. Fueron considerados como protectores de los viajeros y de los peregrinos, a causa de la rapidez y el éxito de su viaje a Belén.





Imágenes medievales

La BNE custodia también testimonios artísticos sobre la leyenda de los Reyes Magos. El «Libro de horas Clinton», elaborado en Francia en el tercer cuarto del siglo XIII para una dama inglesa, contiene una secuencia de seis escenas donde aparecen los magos. En la primera se les representa siguiendo la estrella; en la segunda se encuentran delante de Herodes, a continuación hay una escena doble en la que están adorando al Niño y después la representación de un sueño en el que un ángel les advierte para que no regresen junto a Herodes. La escena final, la Matanza de los Inocentes, es la consecuencia de todo lo anterior.

En el «Breviario de amor de Matfré Ermengaud», una obra catalana fechada en torno a 1400, hay también escenas con los tres sabios de Oriente. Los vemos ante Herodes y en una adoración al Niño, en la que un rey está arrodillado y los otros dos de pie, con uno de ellos señalando la estrella que los ha guiado.

No obstante, la escena más común en la iconografía cristiana será siempre la «Epifanía o Adoración de los Reyes Magos». En los libros de horas del siglo XV es muy común, sobre todo para ilustrar la hora de Sexta dentro de la secuencia de Horas de la Virgen. La BNE cobija numerosos ejemplos en libros de horas flamencos y franceses. También existen en la Biblioteca Nacional evangeliarios italianos del siglo XII o franceses del siglo XVI en los que se observa esta frecuente representación.






Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales.

Fuente: ABC

jueves, 2 de enero de 2020

CADA 3 DE ENERO LA IGLESIA CELEBRA EL DÍA DEL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS.







“Éste es aquel santísimo nombre anhelado por los patriarcas, esperado con ansiedad, demandado con gemidos, invocado con suspiros, requerido con lágrimas, donado al llegar la plenitud de la gracia”, decía San Bernardino de Siena.

La palabra Jesús es la forma latina del griego “Iesous”, que a su vez es la transliteración del hebreo “Jeshua” o “Joshua” o también “Jehoshua”, que significa “Yahveh es salvación”.

El Santísimo Nombre de Jesús comenzó a ser venerado en las celebraciones litúrgicas del siglo XIV. San Bernardino de Siena y sus discípulos propagaron el culto al Nombre de Jesús. En 1530 el Papa Clemente VII concedió por primera vez a la Orden Franciscana la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús.







San Bernardino solía llevar una tablilla que mostraba la Eucaristía con rayos saliendo de ella y, en el medio, se veía el monograma “IHS”, abreviación del Nombre de Jesús en griego (ιησουσ).

Más adelante la tradición devocional le añade un significado a las siglas: "I", Iesus (Jesús), "H", Hominum (de los hombres), "S", Salvator" (Salvador). Juntos quieren decir “Jesús, Salvador de los hombres”.

San Ignacio de Loyola y los jesuitas hicieron de este monograma el emblema de la Compañía de Jesús.

El Nombre de Jesús, invocado con confianza:

Brinda ayuda en las necesidades corporales, según la promesa de Cristo: "En mi nombre agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien" (Mc. 16,17-18). En el Nombre de Jesús los Apóstoles dieron fuerza a los lisiados (Hch. 3,6; 9,34) y vida a los muertos (Hch. 9,40).

Da consuelo en las pruebas espirituales. El Nombre de Jesús le recuerda al pecador el "padre del hijo pródigo" y el buen samaritano; al justo le recuerda el sufrimiento y la muerte del inocente Cordero de Dios.







Nos protege de Satanás y sus artimañas, ya que el diablo le teme al Nombre de Jesús, quien lo ha vencido en la Cruz.

En el nombre de Jesús obtenemos toda bendición y gracia en el tiempo y la eternidad, pues Cristo dijo: "lo que pidan al Padre se los dará en mi nombre." (Jn. 16,23). Por lo tanto, la Iglesia concluye todas sus oraciones con las palabras: "Por Jesucristo Nuestro Señor", etc. Así se cumple la palabra de San Pablo: "Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos." (Flp. 2,10).




Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales



Fuente:

www.aciprensa.com


lunes, 30 de diciembre de 2019

SOLEMNIDAD DE MARÍA, MADRE DE DIOS





Un nuevo año comienza y la Iglesia, cada 1 de enero, lo inicia celebrando la Solemnidad de “María, Madre de Dios” para pedir la protección de aquella que tuvo la dicha de concebir, dar a luz y criar al Salvador. Conoce aquí cómo es que surge este título en honor a la Virgen y lo que hicieron los primeros cristianos para defenderlo.

La Fiesta de “María, Madre de Dios” (Theotokos) es la más antigua que se conoce en Occidente. En las Catacumbas o antiquísimos subterráneos de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Santa Misa, se encuentran pinturas con esta inscripción.

Según un antiguo testimonio escrito en el siglo III, los cristianos de Egipto se dirigían a María con la siguiente oración: "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; líbranos de todo peligro, oh siempre Virgen gloriosa y bendita" (Liturgia de las Horas).




En el Siglo IV el término Theotokos se usaba con frecuencia en Oriente y Occidente porque ya había entrado a formar parte del patrimonio de la fe de la Iglesia.

Sin embargo, en el siglo V, el hereje Nestorio se atrevió a decir que María no era Madre de Dios, afirmando: “¿Entonces Dios tiene una madre? Pues entonces no condenemos la mitología griega, que les atribuye una madre a los dioses”.

Nestorio había caído en un error debido a su dificultad para admitir la unidad de la persona de Cristo y su interpretación errónea de la distinción entre las dos naturalezas – divina y humana – presentes en Él.




Los obispos, por su parte, reunidos en el Concilio de Éfeso (año 431), afirmaron la subsistencia de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única persona del Hijo. A su vez declararon: "La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios".

Luego, acompañados por el pueblo y portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén".

San Juan Pablo II, en noviembre de 1996, reflexionó sobre las objeciones planteadas por Nestorio para que se comprenda mejor el título “María, Madre de Dios”.

“La expresión Theotokos, que literalmente significa ‘la que ha engendrado a Dios’, a primera vista puede resultar sorprendente, pues suscita la pregunta: ¿cómo es posible que una criatura humana engendre a Dios? La respuesta de la fe de la Iglesia es clara: la maternidad divina de María se refiere solo a la generación humana del Hijo de Dios y no a su generación divina”, dijo el Pontífice.




“El Hijo de Dios fue engendrado desde siempre por Dios Padre y es consustancial con él. Evidentemente, en esa generación eterna María no intervino para nada. Pero el Hijo de Dios, hace dos mil años, tomó nuestra naturaleza humana y entonces María lo concibió y lo dio a luz”, añadió.

Asimismo, señaló que la maternidad de María “no atañe a toda la Trinidad, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana”. Además, “una madre no es madre sólo del cuerpo o de la criatura física que sale de su seno, sino de la persona que engendra”, enfatizó San Juan Pablo II.

Para terminar, es importante recordar que María no es sólo Madre de Dios, sino también nuestra porque así lo quiso Jesucristo en la cruz. Por ello, al comenzar el nuevo año, pidámosle a María que nos ayude a ser cada vez más como su Hijo.






Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales.


Fuente: Redacción ACI Prensa


FIESTA DE LA TRASLACIÓN DEL CUERPO DEL APÓSTOL SANTIAGO




La Fiesta de hoy se comenzó a celebrar en el año 1109, tiene lugar todos los años, el día 30 de diciembre, en recuerdo del legendario traslado de los restos del Apóstol desde el puerto de Jaffa, en Palestina, hasta las costas gallegas, donde fueron desembarcados en el muelle de Iria Flavia, en el municipio coruñés de Padrón, según cuenta la tradición.





Corría el año 42 después de Cristo cuando Herodes Agripa manda decapitar a Santiago el Mayor, discípulo del Señor. 




San Lucas narra cómo su cuerpo fue arrojado fuera de la ciudad para que fuera devorado por los perros y las fieras, pero sus discípulos conocidos como los Siete Varones Apostólicos, San Torcuato, San Tesifonte, San Indalecio, San Segundo, San Eufrasio, San Cecilio y San Hesiquio, lograron rescatarlo y lo embarcaron en el puerto de Jope.




Tras días de navegación arribaron al puerto de Iria Flavia (la actual Padrón) en Galicia, atando la embarcación a una roca donde posaron el cuerpo de su maestro, roca que fue cediendo hasta convertirse en el sarcófago del Santo.




Los discípulos se dirigen entonces a la corte de la reina Lupa para solicitarle una parcela para sepultar al Apóstol; la reina los envió a la cercana corte del rey Duyo, enemigo del cristianismo, quien los encarceló. 




Un ángel los liberó y, cuando eran perseguidos, se produjo el milagro del hundimiento de un puente que acabó con los perseguidores. 





Volvieron a la corte de Lupa, quien de nuevo intentó deshacerse de ellos aconsejándoles que unciesen el carro con unos supuestos bueyes mansos que eran, en realidad, toros salvajes. 




Los animales, olvidando su fiereza, se dejaron uncir, milagro que hizo que la reina Lupa se convirtiera al cristianismo y cediera su palacio para iglesia y sepultura del Apóstol.




Una vez sepultado el apóstol, los santos designaron a dos discípulos, llamados Teodoro y Atanasio, para que quedaran custodiando y venerando las reliquias de Santiago. 




Además, predicaban a Cristo a los habitantes de la zona. 




Los siete varones, por su parte, se dispersaron por toda la península para evangelizarla. 




Pasó el tiempo y murieron los dos custodios, que fueron sepultados junto a Santiago, como habían pedido a los discípulos que habían hecho mediante sus predicaciones.




Casi ocho siglos más tarde, hacia el año 813 (según versiones, 820 y hasta 830) se produjo el milagroso descubrimiento de las reliquias del Apóstol Santiago bajo la maleza. 




Las encontró un ermitaño que vio allí signos celestiales: estrellas que se movían de modo milagroso y cánticos angelicales. 




Enseguida avisó a su obispo, Teodomiro, cuya sede estaba en una antigua villa romana próxima, Iria Flavio.





El prelado comunicó la noticia al rey astur Alfonso II “El Casto”, quien mandó a levantar una primera capilla de piedra y barro junto al antiguo mausoleo.




Este templo recibió en el 834 un Preceptum regio que lo convertía en sede episcopal y le otorgaba poder sobre los territorios próximos. 




A su alrededor, buscando su protección, comenzaron a establecerse los primeros pobladores y grupos monacales de benedictinos encargados de la custodia de las reliquias.




Este es el origen de la Catedral actual, de la ciudad y del camino santiagués que durante siglos atrajo y atrae, peregrinos de todos los confines de Europa y del mundo.




Santiago se convierte en símbolo de la reconquista frente a los moros, en una época especialmente dada al culto de reliquias de santos.





Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales.
Fuente: Texto de Jesús Cano Moreno


jueves, 26 de diciembre de 2019

FESTIVIDAD DE SAN JUAN EVANGELISTA, PATRÓN DE LA JUVENTUD COFRADE.







En el día de hoy se honra a San Juan Evangelista, Patrón de la Juventud Cofrade.






El Discípulo Amado está muy presente en la iconografía de nuestras Hermandades de Pasión, es inconfundible su atuendo verde y rojo signo de la juventud y del martirio.





 Su representación con el águila por la gran espiritualidad de su evangelio, así como su joven rostro siempre en cercanía de Jesús. 





San Juan es un ejemplo de entrega y confianza en la misión divina siendo junto con Pedro y Santiago los apóstoles predilectos de Jesús.






No en vano es Juan el único discípulo que se hace presente junto con María en el calvario y posteriormente la cuidará hasta su gloriosa subida al cielo.






Juan, hermano de Santiago, es identificado en la tradición como el discípulo a quien Jesús amaba.




Su figura en los Evangelios es aquella del discípulo perfecto que, inclinándose en el pecho de su Señor, conoce los misterios más profundos e íntimos.



Su Evangelio y sus cartas, no son solo una verdadera guía para llegar a ser discípulos, sino también para ser sus amigos y hermanos de Jesús.




Su Apocalipsis sirvió y sirve, aún ahora, como obra de consuelo para todos los cristianos perseguidos.





Celebremos hoy todos los cofrades de la Festividad de San Juan con la esperanza en que los jóvenes cofrades sean ejemplo de entrega y humildad.




 Que Dios los ilumine para solucionar problemas como el paro juvenil tan presente en nuestra ciudad y para que ocupen un lugar importante en nuestra sociedad ya que de ellos es el futuro del país y el mañana de nuestras Hermandades.






Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales.


Fuente: hermandadesdelinares.es

miércoles, 25 de diciembre de 2019

HOY SE INICIA LA OCTAVA DE NAVIDAD, CELEBRAMOS EL NACIMIENTO DE JESÚS 8 DÍAS SEGUIDOS



Como es tradición en la Iglesia, la noche del 24 de diciembre se empieza a celebrar de manera solemne la Natividad del Señor y luego siguen ocho días llamados “Octava de Navidad”, que comienza el 25 de diciembre y concluye el 1 de enero, en los que igualmente se festeja el nacimiento del Niño Dios.

La celebración de la “Octava” tiene sus raíces en el Antiguo Testamento, en el que los judíos festejaban las grandes fiestas por ocho días. Asimismo, tal como se lee en el Génesis (17, 9-14), hace muchos siglos Dios hizo una alianza con Abraham y su descendencia cuyo signo es la circuncisión al octavo día después del nacimiento.

Jesús mismo, como todo judío, también fue circuncidado al octavo día y resucitó el “día después del séptimo día de la semana”. Es así que la Octava (ocho días) sigue siendo una tradición muy importante en la Iglesia y por ello se ha establecido sólo dos en el calendario litúrgico: la “Octava de Navidad” y la “Octava de Pascua”.

En la Octava de Navidad también se celebran las siguientes fiestas importantes:

26 de diciembre: San Esteban es el primer mártir del cristianismo y representa a todos los que murieron por Cristo voluntariamente.
27 de diciembre: San Juan Evangelista es el joven y valiente apóstol que permaneció al pie de la cruz con la Virgen María. Es considerado el “discípulo amado” y representa a los que estuvieron dispuestos a morir por Cristo, pero no los mataron.
28 de diciembre: Los Santos inocentes representan a los que murieron por Cristo sin saberlo y a los millones de bebés que mueren hoy día con el aborto.
Domingo después de Navidad: La Sagrada Familia es modelo para todas las familias y símbolo de la unión de la Santísima Trinidad. Este año cae domingo 29 de diciembre.
1 de enero: María Madre de Dios. Todos los títulos atribuidos a la Virgen María tienen su raíz en este dogma de fe.

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales.
Fuente: Redacción ACI Prensa

Estandarte

  Estandarte Del fr. ant. estandart, y este del franco *stand hard”, mantente firme. Es una confección textil con colores y símbolos que rep...